4 aspectos fundamentales para cultivar tu relación de pareja



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agaracoach
31 octubre 20
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Por mi experiencia como Coach de familias te aseguro que cultivar la relación de pareja es indispensable para que las demás dinámicas familiares funcionen. La pareja es el cimiento de la familia, si la pareja anda mal, el resto de las dinámicas familiares pueden tambalear.

La pareja es el centro de la familia, porque es donde se definen los valores fundamentales del sistema que rigen cada actuación del grupo familiar. Por lo tanto, una relación de pareja sólida permite definir mejor el rumbo de la familia y la conveniencia de cada decisión que se tome.

En una pareja fortalecida, decisiones aparentemente simples como la lista del mercado, dejan de ser fuentes de discusión que terminan por agotar la relación. Créeme, he tenido parejas que consultan por cosas como esta.

Hoy quiero presentarte 4 aspectos fundamentales para cultivar la relación de pareja. Como Coach de familias se que las parejas logran mantener dinámicas familiares armónicas enfocando parte de su energía a fortalecer estos aspectos. Voy a describirlos a continuación.

1. La importancia del otro.

Es fundamental dentro de una relación de pareja, que la otra persona sienta, vea y entienda que le importas. ¿Y qué significa que le importas?

Cuando alguien te importa, buscas su bienestar, lo que tú crees y sientes que le hace bien, que le aporta en positivo a su vida. Te complace hacer cosas por esa persona que sabes que le producen satisfacción o tranquilidad.

Cuando alguien se siente importante para otro, entra en una zona de seguridad en la relación. Siente que sus intereses tienen un respaldo. La relación se convierte en un resguardo. Y es precisamente esa sensación de seguridad lo que afianza el vínculo. Lo que hace que quiera permanecer allí.

Muchas veces escucho en las sesiones frases como “es que yo no te importo”. “Siento que no te preocupas por mí, que te da igual si estoy bien o mal o lo que me gusta y lo que no”. Esta sensación de falta de interés es una herida profunda en la pareja. Si no te ocupas cotidianamente de esto, tendrás que hacer grandes esfuerzos para recuperar el terreno perdido.

Algunas veces necesitamos cosas tan sencillas como por ejemplo estar pendiente de su salud, o poner su música favorita para la cena.

2. La llama del deseo

En una relación de pareja la atracción y el deseo son EL factor diferenciador frente a otro tipo de relaciones. Si no existieran la atracción y el deseo bien podrían ser solo amigos, ¿no?

Es tu pareja quien te gusta y por quien te sientes atraído de una manera especial. Y es muy importante que lo sepa y que lo note. Son espacios íntimos que hacen que sintamos que el vínculo con esa persona es particular. Es cierto que cada pareja tiene una forma muy particular de vivir su sexualidad. No importa si es poco o mucho, o de qué manera construyan sus rutinas y experiencias, lo cierto es que hay que alimentar la llama. Descuidar este aspecto de la relación es una de las causas más frecuentes de conflicto entre las familias que atiendo.

He tenido personas que consultan porque “ya solo nos vemos como compañeros” o “dejamos de ser amantes”. Es importante reconocer que el factor del deseo por el otro es una energía que vincula poderosamente.

3. El tiempo juntos.

La pareja es la base de la familia. Sin embargo, el trabajo o los hijos nos llegan a tomar tanto tiempo de nuestro día a día, que nos olvidamos de encontrarnos como pareja. No hablo de encontrarnos para organizar las finanzas del hogar o ponernos de acuerdo sobre la educación de los hijos, sino para sentirnos el uno al otro. Para encontrar ese compañero/a en quien puedo descansar o con quien puedo disfrutar de una manera única. Ese con quien comparto la maravilla de hacer un camino juntos, porque me ve, me entiende y me acepta como soy.

Las parejas que atiendo se quejan de cosas como “Ya no hacemos nada para los dos” o “solo hablamos de las cosas de la casa ¿y nosotros qué?”

Una estrategia bonita es “darse un día de novios”. Cada cierto tiempo planear un espacio para estar solos, ocupándose del otro y compartiendo algo que les gusta, como cuando eran novios.

El tiempo juntos es un activo de la vida de la pareja que hay que mantener y hacer crecer. La inversión en este aspecto es fundamental para que la relación no se torne en algo meramente operativo, y para que cuando los hijos o el trabajo ya no estén, no te encuentres viviendo con un desconocido.

4. El valor del otro en mi vida.

Cuando decides compartir tu vida con alguien, lo haces entre otras cosas porque crees que esa persona le aporta valor a tu vida. Y el valor se manifiesta de muchas formas, en lo que hace por ti, en lo que construyen juntos, en lo que admiras de esa persona porque complementa tu vida o porque tú no tienes esas mismas cualidades.

Sentirse valorado es una de las sensaciones primordiales para fortalecer el vínculo en las parejas. Haz que tu pareja sienta que la admiras, que reconoces lo que hace muy bien, que aporta a tu vida cosas que sin su presencia no tendrías.

Al fin y al cabo, te enamoraste de él o ella porque hacía algo bien y mejor que otros. Te enamoraste porque te permitía sentirte de una manera especial a través de lo que hace y conoce. Ese es el valor que aporta a tu vida, y si lo conoce y se lo recuerdas va a querer seguir haciéndolo.

El no sentirse reconocido es uno de los aspectos recurrentes en la consulta. “Yo en esta casa soy solo un cajero automático”. “ Yo solo soy la cara bonita para mostrar a tus amigos” son frases de clientes reales.

Valoraremos al otro reconociendo lo que hace bien, lo que aporta a la familia. Por ejemplo mencionarlo en una conversación con amigos o simplemente darle las gracias, son formas sencillas de trabajar en este aspecto.

Después de leer esto puedes ubicarte en dos escenarios posibles.

  1. Tu relación va bien, y reconoces que debes trabajar a diario en ella para mantenerla y nutrirla.
  2. Has identificado una o más categorías por las que tu relación se está marchitando. Ahora sabes que definitivamente debes poner el foco ahí para verla florecer de nuevo.

Ahora solo acude a tu creatividad. Busca esas acciones cotidianas que para ti sean fáciles de implementar, y notarás como tu dinámica de pareja se enriquece. Si conviertes este ejercicio en un hábito, tus resultados se verán reflejados en el largo plazo.

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